... sus labios no tienen porque. Ni su boca, ni su nuca. Aquel camino que termina con el transporte hacia el olvido o acaso la nostalgia de su perfume que perece y perdura. Los años de sequia que con la repentina lluvia que todo lo inundó, hace de todo el menester de la lupa. Aquí, los sueños son atropellados por la ansiedad. Esto que hoy es un motivo de la lengua trascendente será solo una garúa. ¿Quien sabe?... nadie sabe... por suerte.
viernes, 24 de octubre de 2008
Ella no tiene porque
... sus labios no tienen porque. Ni su boca, ni su nuca. Aquel camino que termina con el transporte hacia el olvido o acaso la nostalgia de su perfume que perece y perdura. Los años de sequia que con la repentina lluvia que todo lo inundó, hace de todo el menester de la lupa. Aquí, los sueños son atropellados por la ansiedad. Esto que hoy es un motivo de la lengua trascendente será solo una garúa. ¿Quien sabe?... nadie sabe... por suerte.
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